viernes, 9 de marzo de 2012

Motivación y aprendizaje en la Enseñanza Secundaria



  Preguntarse ¿Qué puede hacer para interesar a mis alumnos por lo que les enseño y para motívales a esforzarse por aprenderlo?
  Crear contextos de aprendizaje y que afecten el interés y motivación de los alumnos y las alumnas por aprender.
  Afrontar el trabajo con distintas metas.
  Al comienzo  de un curso, de una unidad didáctica de una clase o una tarea:
        ¿Planteamos problemas e interrogantes o pasamos directamente a explicar?
        ¿Presentamos  situaciones  que llamen la atención o no lo hacemos?
        ¿Señalamos el objetivo a conseguir con la actividad a realizada?
        ¿Señalamos para que puede ser útil en concreto aprender lo que se pretende enseñar?
        ¿ilustramos la potencial utilidad de lo que se ha de aprender con ejemplos concretos?
        ¿Ayudamos a evocar los conocimientos previos de los alumnos sobre el tema, ya sean correctos o incorrectos?
  Mientras explicamos:
        ¿Contamos lo que sabemos o ayudamos a los alumnos a que vayan asimilando poco a poco nuevos conocimientos?
        ¿Facilitamos la comprensión mediante ilustraciones y ejemplos?
        ¿Facilitamos la participación de los alumnos permitiendo que pregunten espontáneamente?
        ¿Cómo reaccionamos cuando sus intervenciones reflejan ignorancia?
  Organizar una actividad -ejercicios, prácticas, trabajo-
  Evaluar el aprendizaje
  Interpretar el significado de la función emocional, real o potencial.
  Desafíos y retos
  No hacer la enseñanza como algo obligatorio sino algo útil
  Mantener e incrementar la autoestima
  Aceptar y hacer sentir aceptado a los estudiantes
  Motivar y reflexionar de lo que se va aprender
  Despertar la curiosidad en el alumno
  Es necesario que los profesores hagamos caer en la cuenta a los alumnos en la relevancia o funcionalidad explicita de la tarea. Es importante señalar el tipo de experiencia que será posible conseguir al realizar la tarea.
  Hacer uso de los conocimientos previos del alumno. Tratar de que los alumnos evoquen lo que ya sabían, recordarles directamente lo tratado en clases anteriores.
  Ilustrar con bastantes ejemplos lo que se explica.
  Durante las explicaciones es frecuente que los alumnos hagan preguntas, es fundamental darles una respuesta que les permita un nivel de comprensión suficiente para seguir la explicación.
  Propiciar que el alumno mantenga su atención centrada en la actividad a realizar.
  Diseñar las tareas de modo que permita aprender a pensar.
  Que los alumnos experimenten que progresan y aprenden.
  Enseñar las estrategias de aprendizaje integradas en el currículo.
  Prestar atención a la forma de interactuar con alumnos y alumnas:
v  su actitud frente a la participación de los alumnos. Permitir que el sujeto intervenga, escuchar de modo activo, asentir y hacer eco de sus intervenciones y respuestas, señalar lo positivo de sus intervenciones aunque sean incompletas, preguntar por qué se dice algo especialmente cuando la intervención refleja un error.
v  los mensajes que les dirige antes, durante y después de las tareas escolares.
v  el modelo de valoración del propio trabajo que ofrece a sus alumnos al actuar ante ellos.  
v  Promover siempre que sea posible el trabajo cooperativo.

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